Cuando hayan desaparecido o no sea posible obtener la escritura matriz, el protocolo, o los expedientes originales, harán prueba:
1°. Las primeras copias, sacadas por el funcionario público que las autorizara.
2°. Las copias ulteriores, libradas por mandato judicial, con citación de los interesados.
3°. Las que, sin mandato judicial, se hubieren sacado en presencia de los interesados y con su conformidad.
A falta de las copias mencionadas, harán prueba cualesquiera otras que tengan la antigüedad de veinte o más años, siempre que hubieren sido tomadas del original por el funcionario que lo autorizó u otro encargado de su custodia.
Las copias de menor antigüedad, o que estuvieren autorizadas por funcionario público en quien no concurran las circunstancias mencionadas en el párrafo anterior, solo servirán como un principio de prueba por escrito.
La fuerza probatoria de las copias de copia, será apreciada por los tribunales, según las circunstancias.